Una smart city trae consigo múltiples beneficios para la sociedad que convive en ella y para el medio ambiente.
¿Cuáles son los beneficios de implementar una smart city?
Con el crecimiento de la población urbana, hay un mayor uso del suelo y de los recursos naturales, el consumo de energía aumenta y las emisiones de gases de efecto invernadero haciendo la vida poco sostenible. Al respecto, disminuir la contaminación atmosférica podría evitar 4.500 muertes prematuras al año. Por eso nacen propuestas como las smart city, pues traen consigo beneficios que impactan en cada uno de sus residentes, al tiempo que favorecen la salud del medioambiente.
¿Qué es una smart city y cuál es su objetivo?
Una smart city o ciudad inteligente es aquella que se apoya en las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) para darles a sus habitantes una mejor calidad de vida. Estas ciudades gestionan sus recursos de manera más eficiente, lo que les permite llevar un desarrollo sostenible y disminuir las consecuencias ambientales.
El objetivo principal que persigue es mejorar las distintas áreas que conforman una ciudad, como son: infraestructura, energía, educación, salud, transporte, urbanismo, economía, entre otras. Para lograrlo, utiliza tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial, el internet de las cosas (IoT) y la Big Data, que permiten mantener una interconexión de los diversos sistemas incorporados y optimizar su funcionamiento.
6 beneficios que entrega una smart city
La conectividad digital presente en las ciudades inteligentes permite la recopilación y el análisis de grandes cantidades de información y datos para mejorar la gestión urbana. Esto, junto con la integración de sistemas verticales como el smart living, el smart environment, el smart economy, entre otros, produce una serie de beneficios que se muestran a continuación.
1. Optimizar el consumo de electricidad y agua potable
Por una parte, en las smart cities hay redes inteligentes, llamadas smart grids, que proporcionan datos de consumo en cuanto a energía se refiere. Estas permiten mantener un seguimiento de la misma y hacer cambios oportunos, en caso de presentarse incrementos anormales en la demanda del sistema.
También están los smart meters, que son herramientas incorporadas a los edificios que miden la cantidad de energía que consumen sus habitantes. Utilizan telecontadores para transmitir a distancia y en tiempo real datos a los usuarios con los que pueden chequear y ajustar sus gastos eléctricos.
Hay que mencionar, además, que en estas ciudades la iluminación se maneja de una manera más eficiente, al igual que los mecanismos de calefacción que se ocupan en los edificios. Todo esto permite la reducción del costo energético, que beneficia a los habitantes y a la ciudad en general.
En cuanto al agua, se implementa una gestión inteligente que permite reducir su consumo. Entre las herramientas empleadas para este propósito están los contadores que usan el Internet de las Cosas (IoT) para monitorear y alertar si ocurren gastos anómalos de este líquido. El empleo de la tecnología de datos, los sensores y aplicaciones y la información en tiempo real es una de las claves de las smart cities para disminuir su consumo entre un 20 y un 30%.
2. Reducir la contaminación del aire
La transformación digital que acompaña estas urbes va en de acuerdo a las agendas públicas destinadas a mejorar el medioambiente. En este sentido, las ciudades inteligentes implementan dispositivos como los sensores de calidad del aire que sirven de herramienta para reducir su impacto ecológico.
Estas tecnologías pueden medir los niveles de contaminación, bien sea en forma de gases o partículas en suspensión, y aportan datos que sirvan para desarrollar acciones que mejoren las condiciones existentes. La detección temprana de los grados nocivos de contaminación del aire mediante estos dispositivos incorporados en la ciudad, ayuda a atacar el problema con prontitud y a evitar que se salga de control. Aunque la meta a largo plazo es controlarlo y prevenirlo con la data recolectada.
Hay que destacar también otras tecnologías basadas en las TIC, los sistemas de computación en la nube y el IoT capaces de transmitir de forma online y en tiempo real la información ambiental en estas ciudades. Son equipos que pueden ser 360 veces más económicos que una estación de monitoreo tradicional, pero efectivos para medir variables como el ruido, la presión, la humedad, entre otras, para una conveniente toma de decisiones.

3. Mejorar la congestión del tráfico
Este beneficio lo aportan gracias a la implementación de la movilidad inteligente o smart mobility, la cual es una forma de pensar que impulsa a buscar maneras de moverse de una forma más eficiente, segura y limpia. Para tratar la congestión del tráfico se utilizan medios de transporte como trenes ligeros, taxis, bicicletas, monopatines eléctricos, entre otras alternativas que contribuyen al logro de este propósito.
En las smart cities incluso es usual compartir vehículos con otras personas, lo que contribuye a disminuir la cantidad de autos circulando en las carreteras. La diversidad de opciones que tienen los ciudadanos para transportarse les permite escoger la que esté más acorde con sus necesidades.
Otro punto interesante que no puede pasar desapercibido es el uso de redes de sensores incorporados en estas ciudades. Estos se ubican en lugares estratégicos y ayudan a los conductores a evitar las vías con abundante tráfico. Además, las autoridades de las ciudades se valen de ellos para conseguir datos valiosos que sirven para la toma de acciones que disminuyan el congestionamiento de vehículos.
Los sensores, radares, cámaras y otras tecnologías que utilizan redes 5G forman parte de las carreteras inteligentes que también están presentes en las smart cities. En ellas hay una gestión mejorada del tráfico gracias a dichas herramientas digitales que entregan resultados positivos para el control de vehículos.
4. Disminuir los niveles de generación de desechos
Esto se origina a partir de la concientización de los mismos habitantes, a quienes se les invita a reducir sus desechos con medidas como la reutilización, la reparación y el reciclaje. Uno de los sistemas que se implementan en estas ciudades es el pago por la basura generada, en donde los ciudadanos deban pagar por la cantidad de residuos que han producido.
Tomando como referencia que una persona puede producir un promedio de 1,11 kilos de basura diaria, esto significaría un impacto económico, por lo que se vería impulsada a practicar más el reciclaje y a bajar esas cantidades. Hasta el momento Chile se dirige hacia el camino de la economía circular, cuyo diseño inteligente evita el desperdicio desde un inicio, lo que también es un camino en las smart city.
Las nuevas tecnologías son otras que aportan ventajas en este aspecto. Basadas en el Internet de las cosas, el Big Data y la inteligencia artificial, contribuyen con este objetivo y a minimizar el impacto ambiental. De ese modo, se puede contar con mecanismos como sensores, robots, sistemas apoyados en el machine learning y otros, que participan en la limpieza urbana, automatizan los procesos y facilitan datos para optimizar las estrategias de gestión de desechos.
5. Empleo del transporte inteligente
Los sistemas inteligentes de transporte son fundamentales en estas ciudades para abordar problemas como el congestionamiento de vehículos, las emisiones de GEI, el alto consumo de combustible, entre otros. Se trata de una tecnología que conecta a distintos autos a una red de internet para conseguir datos relacionados con estos, que contribuyan a la seguridad y eficiencia de la movilidad terrestre.
Este sistema es un gran paso para la transformación digital de toda smart city. Permite la comunicación entre vehículos y también con centros de control, la síntesis de datos en tiempo real, la utilización de aplicaciones para la movilidad, la recolección y gestión de información al momento, entre otras ventajas.
El transporte inteligente proporciona a la ciudad mayor eficiencia y entrega a los ciudadanos herramientas que facilitan su movilidad en ella. Además, ayuda a mejorar la planificación y la gestión automovilística para un adecuado manejo de tan importante sector.

6. Participación ciudadana en la toma de decisiones
Como en toda urbe, la participación de la sociedad en la toma de decisiones es crucial. En las ciudades inteligentes esto no deja de ser así, pues es necesaria para encontrar soluciones que lleven a acciones destinadas a la gestión sostenible y eficiente de los recursos, con miras a favorecer a toda la ciudadanía.
En este sentido, el establecimiento de la vertical smart governance ayudará a que haya una participación equitativa de la comunidad. Esta se caracteriza por el uso de las TIC, las consultas y los datos electrónicos, que permiten recopilar y analizar información, establecer canales de comunicación entre las autoridades y las personas y el acceso a información pública que afecta a la ciudadanía.
Es un medio relevante, cuyos beneficios se obtienen a partir del feedback y sugerencias que se dan, principalmente, al presentarse una problemática o después de llevarse a cabo determinada acción en la ciudad. Gracias a esto, hay un mayor impulso del crecimiento, más oportunidades y se propicia la integración e inclusión.
Con la implementación de las smart cities, vendrán cambios positivos, donde surgirán nuevas oportunidades de negocios. Apoyarse en empresas que hagan posible la transformación digital, será fundamental para contar con tecnología de vanguardia que contribuya a encabezar alternativas que cubran lo que necesita la sociedad. Sin duda, para poner estas medidas en marcha, se requiere de un aliado tecnológico estratégico como Gtd Chile.

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